domingo, 24 de junio de 2012

Necesito ayuda. Ya no puedo más.

La "otra" en nosotros que nos juzga
Soy una mujer con capacidad y voluntad para desenvolverme en las distintas facetas de la vida, pero a nivel emocional y de pareja tengo todos los síntomas que se describen de la persona dependiente emocional. Mi última pareja decidió hace ya 2 años, dejar la relación y se fue con otra mujer. Creía que con el paso del tiempo, los síntomas irían desapareciendo y encontraría la paz, pero estoy casi igual que el primer día. 

Desde hace 6 meses, voy a un terapeuta que me aplica la técnica del "brain spotting" pero dudo, en vista de los resultados, si esta terapia es la más adecuada para este trastorno.

Necesito ayuda. Ya no puedo más y no deseo tirar mi vida por la borda. Pienso que ningún hombre merece la pena para que perdamos la cabeza, máxime reconociendo que tampoco fuí feliz a su lado y sin embargo, no puedo sacármelo de la cabeza.

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Tus palabras resultan muy claras: "no deseo tirar mi vida por la borda", "ningún hombre merece la pena para que perdamos la cabeza". Tú lo explicas muy bien: "Soy una mujer con capacidad y voluntad para desenvolverme en las distintas facetas de la vida". Esto son ideas de una mujer que sabe lo que quiere, decidida y valerosa.

En cambio reconoces que hay otro ámbito de tu vida que te hace sufrir, y desde esta actitud heroica lo tratas como inadecuado porque no coincide con tus ideas de como debería ser la vida (te entiendo, a mí me pasa igual). Entonces piensas "esto no debería ser así", "yo no debería ser así", "yo debería ser más fuerte, heroica, decidida, estar por encima"... Y una y otra vez, tú como yo, acabamos estando hundidos. Es quizás el implacable juicio al que nos sometemos lo que más sufrimiento genera, por eso buscamos hacer terapias "que nos arreglen", como si fuéramos personas defectuosas.

En las reuniones no juzgamos ni intentamos cambiar nada, no aconsejamos ni queremos nada que no sea ya, porque por encima de todo aceptamos lo que hay, y si hay tristeza, debilidad, flojera, angustia, dependencia, rabia, odio... hay que poder sostenerlo. Quizás la patología no está aquí para que la cambiemos, quizás la patología llama a nuestra puerta para transformarnos a nosotros mismos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cada día que pasa lo quiero más ¿Volveré a ser feliz?

Rompimos nuestra relación de pareja pero compartimos piso como amigos y aunque he llegado a pensar que la ruptura en un futuro puede ser buena para mí no consigo hacer mi vida. Cada día que pasa noto que lo quiero más.

Los panzones de llorar han pasado pero sigo con la sensación de que me falta el aire y me duele el pecho. 

Quiero avanzar pero no puedo. Estoy mil veces mejor, ya no pierdo peso y más o menos consigo descansar por las noches pero la sensación de que me ha jodido la vida me ronda una y otra vez la cabeza. No puedo parar de pensar que fuimos felices y podríamos volver a serlo.
Delante de todos finjo estar bien y contenta. Delante de él también pero le quiero y le echo de menos cada día más. Como puede ser que solo vea lo bueno y todos los malos momentos que me ha hecho pasar. No lo entiendo. Tengo muchas preguntas sin respuesta, volveré a ser feliz??? Sin él no lo creo.

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Buenas Cristina.

Me ha emocionado mucho tu correo. La verdad has descrito a la perfección como me sentía y me siento yo mismo. He pasado por algo muy parecido a lo que te ocurre a ti.

Cuando me dejó sentí lo mismo que tú describes, o sea que cada día le quería más, hasta el punto de verme privado de todo lo bueno y bello que tenia la vida, porque él era el único que me lo podía dar. Todavía hoy no puedo aceptarlo, todavía hoy siento que me he jodido la vida.

Pero ¿sabes que pasa? No es la primera vez que me ocurre, y eso me hace sospechar. De hecho me ha pasado con prácticamente todos los hombres con los que he estado. Bueno no, con los que querían no me pasó, a estos los dejé yo.

Hace muchos años cayó en mis manos el libro "Las mujeres que aman demasiado", que trataba la dependencia emocional como cualquier otra adicción. Nunca lo había visto así, pero tenia razón, estaba enganchado como a una droga y necesitaba ayuda. Por desgracia nunca me encontré con un grupo de apoyo como los que se proponen en el libro.

Cristina, yo te aconsejaría que primero de todo pillaras este libro. Es muy barato. Pero si no puedes hay algún capítulo en el blog del grupo. Léetelo bien, porque estoy seguro de que te sorprenderá. Quizás ahora sea un momento para cuidarte y encontrar momentos para ti misma. Es muy importante que consigas salvarte. El amor idealizado hacia una persona puede ser una manera de decir que nos odiamos a nosotros mismos, quiero decir que lo primero es ayudarte (nadie mejor que tú). En eso no hay normas, tienes que poder conectar contigo misma para saber lo que te va bien y lo que no. Poderte dar espacio. Leer un libro sobre tu problemática seria un buen comienzo. En la pestaña de Libros de interés encontraras una bibliografía imprescindible. No repares en gastos, hazlo por ti como lo harías por él.

El segundo paso es que te recomiendo que en la medida de lo posible empieces un proceso de psicoanálisis. Yo he descubierto que mi adicción proviene en cierta manera de experiencias traumáticas de la infancia. Descubrir esto no lo ha solucionado todo, pero sí me ha ayudado darme cuenta de que tanto que me culpaba y en realidad no tuve más remedio de pasar por lo que pasé.

Por último te invito a participar en el grupo. Sé del infierno en vida que estás pasando, y sé que preferirías que no fuera así, y no tener que hacer todas estas dolorosas confesiones que me haces... Te entiendo a la perfección. Yo perdí 21 quilos en tres meses y es la vez que he sentido la muerte más cerca de mí. Sé que no es ninguna broma, y ahora que he conseguido "levantarme" (también entre comillas), me doy cuenta de que esto es para siempre, que se trata de una enfermedad crónica y que hay que vigilarla constantemente para evitar que vuelva a brotar. Por eso yo sí siempre voy a estar aquí.

Las reuniones no son sustitutivo de una buena terapia o de que tú cojas un libro por tu lado. Solo es la ocasión de recordarte a lo que te enfrentas y darte cuenta de que no estás sola. En total, contándote a ti, en el tiempo que lleva el blog abierto, me han escrito cuatro chicas y todas con historias muy parecidas. Cristina, hay que tener un par de ovarios para salir de esto. Solo cuando te das cuenta de que no puedes es cuando empiezas a poner.

Si te gusta escribir puedes mandarme correos con todo lo que sientas y te angustie en el camino hacia tu recuperación. Los atenderé con mucho gusto.

Te deseo toda la suerte del mundo.

lunes, 16 de abril de 2012

¡Socorro! Me siento solo

Desde que tengo uso de razón he sufrido por amor. Las relaciones de pareja que he mantenido, una después de otra (en ocasiones se han sucedido en menos de 24 horas), me han traído a un estado de depresión cada vez más profundo. La última por poco no acaba con mi vida, y no sólo hablo de la vida física sino también de la vida anímica. Abrir los ojos cada mañana solamente para descubrirme en una vida que no valía la pena ser vivida... porque Él ya no está conmigo. Me adelgacé 21 kilos en un par de meses. Vi como la calavera se empezaba a intuir en mi rostro. Supe entonces que ya no había marcha atrás, me había muerto, me había muerto por dentro.

Esta patología no se manifiesta siempre de una manera tan obvia y compulsiva, a veces se mueve de una manera callada y sorda, a veces incluso en la relación con un compañero de piso, una amiga o un profesor, y sin duda es en estos casos cuando es más difícil detectar y reconocer el problema. Es curioso que cuando he hablado sobre la creación del grupo con amigos, que claramente presentan síntomas de dependencia, la reacción ha sido reírse o no tomárselo seriamente. Pero he visto como amigas perdían la cordura de tan desesperadas como estaban, o han tenido que aguantar humillantes infidelidades en sus propias narices. Pero sobre todo he tenido que enterrar amigos por este tema, así que a día de hoy no me queda ninguna duda que “amar demasiado” mata.

Mientras que sí existe el alerta social sobre otros tipos de dependencias (alcohol, drogas, comida, juego...) y se disponen de medios para su tratamiento, la adicción a las relaciones, al ser poco visible, no se considera tan alarmante. Uno se ve en la obligación moral de reponerse inmediatamente, porque ya se sabe, un clavo saca otro clavo, y así acaba repitiendo una y otra vez el mismo error. La misma herida se abre una y otra vez, y de esta manera, con el corazón sangrante, la persona se va muriendo por dentro.

Es cómo cuando tienes hambre e imaginas platos de comida. La imaginación, las imágenes del deseo, estén depositadas ayer en Pepe, hoy en Juan, y mañana en Pedro, sólo terminan produciéndote más hambre, pero no la sacian, porque nunca se atiende al hambre real, nunca se atiende al vacío, a la necesidad, que es lo único con la cual podemos trabajar. Por el contrario, siempre intentamos llenar el agujero de fuera a adentro, poniendo parches, que cuando invariablemente la realidad nos los arranca dejan nuevamente la herida abierta, fresca, sangrando dolorosamente. Sin duda, la única manera de atender verdaderamente este sufrimiento es mirar de sostenerlo en un movimiento de dentro afuera, y esto supone ser consciente de la patología, responsabilizarse de ella y tomar las medidas necesarias para tratarla.

El problema, el gran problema que tenemos los dependientes, es que no nos damos cuenta, no lo aceptamos, ni la patología ni su gravedad. Así que este fin de semana me volveré a vestir sexy para salir a ligar con otros chicos, intentando disimular que no me estoy divirtiendo en absoluto, intentando disimular que para mí esto es una cuestión de vida o muerte. Necesito estar con alguien, en caso contrario agonizo, me hace falta el aire y siento un terrible vacío por dentro que me desespera de angustia. Por eso cuando estoy en la discoteca no solamente ofrezco mi cuerpo, sino a mí mismo, como si se tratara de una venta de esclavos, porque no soy libre, es más, la libertad me resulta aterradora, así que fabulo con las ataduras, vínculos, enlaces y uniones, con la pareja perfecta, la casa perfecta, la familia perfecta... Deseo entregarme a alguien para no tener que afrontar mi vida, esta vida que a mí me parece mediocre.

Pero alguna vez que he tenido el valor de afrontar el problema, me he preguntado: ¿Y por qué tener que estar con alguien? ¿Por qué anteponer siempre al otro? ¿Por qué siempre me tengo que someter y hacerlo todo por miedo? ¿No podría ser que aquello que tanto añoro ya esté presente en mi vida? ¿No podría ser que yo ya fuera una persona completa en lugar de estar buscando siempre la media naranja? ¿No podría ser que yo realmente tuviera la libertad de escoger si quiero estar con alguien o no? Y entonces, sin la ansiedad de lanzarme a los brazos del primero que me guiñe el ojo ¿no podría optar por mantener auténticas relaciones de intimidad y respeto?... Ahora mismo tengo demasiado miedo para poder amar de una manera franca y desinteresada, pero sería precioso poder hacerlo.

Este llamamiento es para todas las personas que sufren por amor y que estén interesadas en formar parte de un grupo de apoyo.

Para contactar con nosotros podéis dirigiros a la web del Centro Amor y Familia, en la pestaña de Contacto.

domingo, 15 de abril de 2012

Escucha activa

Proceso de la escucha activa:

1. Ser consciente del otro: concentrarse en el mensaje de la otra persona, evitando todo tipo de distracción mental (prejuicios) o ambiental (ruidos ... ), haciendo el esfuerzo personal de prestar atención (empatía) y demostrando al emisor que percibimos el mensaje. Escuche lo que le están diciendo y no lo que quiere oír.

2. Disposición física y emocional para escuchar. Mantener una posición adelantada, avanzando todo el cuerpo desde la cintura. Mantener nuestra mirada fija sobre los ojos de nuestro interlocutor.

3. Observar el lenguaje no verbal: observar los gestos nos ayudará a entender mejor la intención y el sentimiento de lo comunicado.

4. Detectar las palabras clave: los mensajes son adornados muchas veces de cientos de palabras, pero las ideas clave son las que dan el contenido exacto de la misiva. Las palabras clave nos transmiten de verdad la información y los intereses del emisor.

5. Interrogarse constantemente sobre el significado de las palabras clave que nos están diciendo: preguntarnos de forma reflexiva. "¿Es esto lo que quiere decirme? ¿Qué hay detrás de sus palabras? ¿Qué quiere indicar?". También para evitar las inferencias: Pregunte.

6. Retroalimentar resumiendo: parafrasear de vez en cuando, precisando al emisor una parte del mensaje. Buscar el momento oportuno, nunca interrumpir. Utilizar frases del tipo:

• "La impresión de lo que me dices es ... "

• "Si entiendo bien, quieres decirme ... "

• "Los puntos resumidos de lo que has dicho son ... "

• "Aclárame este extremo ... "

7. No se quede en lo concreto, escuchando sólo lo que oye. Escuche también lo que no se dice o se dice ente líneas. El pensamiento es más rápido que la palabra. Tome notas.

8. Recuerde que la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, es comprender lo que se siente en cada momento. Conlleva el saber sentir, saber, entender y saber interpretar el mensaje del interlocutor.

9. Algunos consejos para ser empáticos durante la escucha son:
•    No evaluar, juzgar o descalificar.
•    Alerta a los gestos corporales.
•    Mantener la cordialidad, siguiendo su pensar y conversando sobre temas que le interesen al otro.
•    Disposición física y mental a prestar atención a los mensajes centrales del discurso.
•    Comprender el mensaje, poniéndonos en su lugar.
•    Percibir los sentimientos, valores y emociones del interlocutor.
•    Comprender los puntos de vista.
•    Entender su opinión diferente.
•    Ofrecer ayuda.

sábado, 14 de abril de 2012

La flor de mi secreto: Sufrimiento emocional

Paco (Imanol Arias) y Leo Macías (Marisa Paredes)
"La flor de mi secreto" es una película española escrita y dirigida por Pedro Almodóvar en 1995, protagonizada por Marisa Paredes, Juan Echanove y Chus Lampreave, entre otros.

Las escenas de la ruptura sentimental (más bien de la confirmación de esta ruptura, que en realidad ya llevaba tiempo muerta) entre Leo (Marisa Paredes) y su marido Paco (Imanol Arias) son muy reveladoras.

Al final de todas las humillantes situaciones a la que ella se ve expuesta, ignorando heroicamente toda evidencia, todavía todavía se dirige a él una última vez: "¡Paco! Yo soy muy burra y a veces no me entero, o sea que te ruego que respondas de una puta vez ¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, de salvar lo nuestro?". Ante la predecible negativa de su (ex) marido, finalmente Leo tiene que dejarse caer en la depresión que la lleva a un intento de suicidio. Desde aquí denunciamos la falta de sensibilidad y recursos de asistencia ante tales situaciones críticas, teniendo en cuenta de que es obvio que la persona se siente humillada, y la vergüenza y la rabia le impiden pedir ayuda.

Leo hundida sin paliativos en el momento de la ruptura

No menos interesante son las secuencias en las que Leo se relaciona con su madre (Chus Lampreave). Ciertamente la dependencia es una dinámica en cierta manera heredada, que ya viene de tiempos de la abuela (que según dicen se volvió "loca"), luego sus tías, y ahora la madre vive continuamente deprimida, sintiéndose amenazada por todo a su alrededor. Ciertamente no es una ayuda para su hija, con frases como "pues no creo yo que en la guerra esté mejor atendido que en su casa" (refiriéndose al esposo militar de su hija que de hecho se ha ido por no verla), o "tan joven y ya estás como vaca sin cencerro, perdida, sin rumbo, sin orientación" (al enterarse de la ruptura de esta), y para rematar, más adelante, con un "¡Ay, hija mía! con lo que me costó sacarte adelante". Aún así Almodóvar en una posible muestra de complejo materno le da a ésta el papel de salvadora.

La madre (Chus Lampreave) lamentándose a su angustiada hija

Leo pasa al final de la película del papel de "víctima" al de "dominante" sobre el personaje de Ángel (Juan Echanove), que siente dependencia hacia ella. Se cambian las tornas, pero en ningún momento no se plantea la cuestión de responsabilizarse del vacío que hay en sus vidas, que es lo único real y ajeno a las construcciones de Leo, que es escritora.

viernes, 13 de abril de 2012

Atracción fatal: La demonización del enfermo

Alex Forrest, una mujer que ama demasiado
"Atracción fatal" es una película americana de 1987 dirigida por Adrian Lyne y protagonizada por Glenn Close, Michael Douglas y Anne Archer.

En ella Alex Forrest (Glenn Close) se ve irremediablemente atraída pro un hombre casado (Michael Douglas). Una y otra vez se asegura a sí misma que solo se trata de una aventura y que ella está en la línea de ejecutiva agresiva que es lo socialmente se espera de ella: Sexo por diversión, relaciones kleenex y hasta nunca. Pero llegado el momento de la separación se ve totalmente incapaz de renunciar a la relación. Se ha enganchado. Todos sus intentos desesperados para que él se apiade de ella y no la abandone (intento de suicidio, amenazas, secuestro del hijo, incluso intento de asesinado) fracasan, y finalmente acaba muerta en la bañera.

Siempre que la he visto me he sentido muy identificado y conmovido por con la angustia y desesperación que vive el personaje de Alex. Aun así en Estados Unidos sólo tubo impacto por cuestionar la fidelidad conyugal y no porque mostrara abiertamente el drama de las personas adictas a las relaciones, que aun viviendo una agonía infernal sufren del rechazo y la marginación social (por mostrar con su enfermedad el fallo en el sistema familiar) y no tienen a quien recurrir. Trágico.

jueves, 12 de abril de 2012

Jean Cocteau: La voz humana

La voz humana es una obra de teatro de Jean Cocteau escrita en 1930 y de la que posteriormente se hizo una ópera con música de Francis Poulenc.

Se trata de un monólogo de una mujer hablando por el teléfono con su ex-pareja. Frases como "Verte o no verte es lo único que he hecho durante los últimos años", o "Te quiero más que ami vida", muestran el delicado estado de la protagonista agonizando y muriendo en vida ante la distancia emocional (sin duda necesaria) de su interlocutor.

Es una pieza muy recomendable porque si se lee entre líneas se ven claramente todos los mecanismos de apego y resistencia en que una persona que sufre dependencia emocional, consciente o inconscientemente, suele caer, como por ejemplo la mentira o la divinización del otro para su posterior manipulación a través del victimismo.

En 1986, TVE retransmitió esta obra de teatro interpretada por Amparo Rivelles. A esta emisión pertenece la imagen que ilustra esta entrada.